
¿Qué con las varices?
Las várices son esas antiestéticas venas azuladas o color carmesí que aparecen en las piernas, sobre todo de las mujeres. Se deben a un trastorno de la circulación sanguínea y principalmente son hereditarias.
Suelen ir acompañadas de cansancio, dolor y debilidad en las piernas, sobre todo después de varias horas de caminar o estar de pie.
Las varices afectan el 20% de la población adulta y son más frecuentes en la mujer.
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¿Cómo se forman?
La sangre sale del corazón a través de las "arterias" hacia el organismo, y vuelve al corazón a través de las venas. La primera parte del camino es fácil, pues el corazón se encarga de impulsarla hacia delante, pero la vuela desde algunas zonas es más difícil, pues nada la empuja de vuelta hacia el corazón. Las regiones por encima del corazón lo tienen fácil: la sangre, por efecto de la gravedad, vuelve con escasos esfuerzo. Las regiones por debajo y muy lejos del corazón lo tienen, muy difícil, ya que hay un camino largo por hacer, que además es contra la gravedad.
A causa de esto, las venas de las piernas tienen válvulas, de forma que la sangre que va subiendo no puede volver a bajar por su propio peso.
Cuando al cuerpo le resulta imposible hacer que la sangre vuelva con fluidez al corazón, ésta se va estancando, y para que tenga sitio la vena se va dilatando "cede". A los vasos dilatados se les llama varices, y pueden aparecer en cualquier lugar del organismo, aunque las más frecuentes son en las piernas.
Causas
- Tendencia familiar y susceptibilidad personal
La herencia dicta la calidad de los tejidos venosos de las personas, así hay quienes los tienen más delicados y con mayor tendencia de generar várices.
- Embarazo
El aumento progresivo de la presión que ejerce el útero en crecimiento sobre el drenaje venoso de las piernas, aunado con los cambios circulatorios propios del embarazo y el aumento de peso, son los ingredientes ideales.
- Riesgo laboral
Trabajos que condicionen posturas fijas por tiempo prolongado -sentada o parada por mucho tiempo- sin cambios de posición (cocineras, fotógrafos, cirujanos, secretarias chóferes de vehículos, etc).
- Edad
A mayor edad, mayor es la frecuencia con que se observan las várices. De hecho, las mujeres embarazadas mayores tienen más varices que las más jóvenes.
- Obesidad y exceso de peso
El aumento excesivo de peso condiciona, por diversos mecanismos, la aparición de trastornos circulatorios.
- Utilización de anticonceptivos o drogas hormonales
Síntomas
- Nada en la mayor parte de los casos precoces
- Sensación de peso y cansancio en las piernas
- Hinchazón en las pantorrillas y los tobillos
- Dolor sobre las várices dilatadas e inflamadas
- Presencia de úlceras
- Calambres, picazón alrededor de las várices y en los tobillos
- Cambios de coloración de la piel
Condiciones que las favorecen
- Tipo de ocupación (estar de pie durante tiempo prolongado, quieto o realizando un esfuerzo).
- Traumatismos o cicatrices quirúrgicas.
- Píldoras anticonceptivas.
- Artrosis y el envejecimiento tisular.
- Calor.
- Embarazo.
- Trastornos hormonales.
- Obesidad.
Escleroterapia
Es un procedimiento ambulatorio, no requiere reposo, minimamente invasivo, y no quirúrgico.
A través de una inyección colocada al interior de la várice se elimina el reflujo causante de esta, despereciéndola por completo sin necesidad de cirugía, sin reposo y sin dejar cicatrices.
Como se trata de venas superficiales el flujo y circulación adecuada de la sangre esta asegurado por las venas profundas que llevan en forma normal el 90% de la sangre de las piernas, pudiendo transportar sin problemas el 100% de ésta.
Durante el tratamiento se puede realizar la vida normal, ejercicios, caminar y trabajar.
Se debe evitar tomar sol en la zona esclerosada y,
Usar un tipo de soporte elástico (vendas, pantys o calcetines elásticos) indicado por su médico.
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